El seleccionado colombiano sumó sus tres primeros puntos en el Mundial de fútbol 2026, al vencer 3-1 a Uzbekistán y asumió el liderato del Grupo K, teniendo en cuenta el empate 1-1 que se dio en el otro partido entre Portugal y la República del Congo.
En el primer tiempo Colombia tuvo el manejo del balón y control del campo de juego, generando cuatro opciones de riesgo: Un remate de ‘Lucho’ Díaz que pegó en el vertical y salió, otro de James Rodríguez que controló el arquero y un tercero de Jhon Arias que se fue ligeramente desviado; además del pase de Díaz a la espalda de los centrales de ‘Lucho’ que le permitió a Daniel Muñoz (foto arriba) anotar el 1-0 los 41′.
En cambio, Uzbekistán se plantó con una línea de cinco en el fondo y luego otra de cuatro en la mitad, esperando siempre y sin arriesgar nada en ataque.
El período complementario evidenció a una Colombia con exceso de confianza por la ventaja, que permitió en una jugada aislada el empate uzbeko ante la pasividad de la defensa y un error del arquero Camilo Vargas, que bloqueó con deficiencia un remate y facilitó el gol del empate a los 60′.

Pese al ‘baldado de agua fría’, el seleccionado ‘cafetero’ se ‘pellizcó’ y apenas cinco minutos después anotó el segundo gol por intermedio de Luis Díaz. De ahí adelante, Colombia no tuvo la lucidez para mantener el balón y controlar el ritmo del partido, dando espacio a Uzbekistán para que, con juego por las bandas y centros continuos, evidenciara el nerviosismo de la defensa nacional.
Llegó el momento en que Uzbekistán pudo igualar el marcador, pero finalmente en una jugada aislada en la que todo el mérito fue de ‘Cucho’ Hernández, que luchó y ganó un balón en un costado de la cancha, envió un centro perfecto que Jáminton Campaz aprovechó para anotar de cabeza a los 90’+9.
Sin duda, el triunfo resultó más importante que el fútbol y el funcionamiento que mostró el equipo colombiano, que dejó muchas dudas en el trabajo defensivo y en la falta de criterio y madurez para manejar el balón y el trámite del partido, permitiendo que un rival limitado y sin mayores ‘armas’ en materia ofensiva, lo pusiera contra las cuerdas en el final del partido.

